Programa Integral Balón Intragástrico
Mínimamente invasivo
Balón intragástrico
El balón intragástrico endoscópico es una herramienta eficaz para el manejo de la obesidad en pacientes seleccionados. Este plan está diseñado para acompañar el proceso de descenso de peso, optimizando los resultados y minimizando complicaciones. La estrategia incluye pautas nutricionales, actividad física, apoyo psicológico y controles médicos.
El balón intragástrico es una herramienta, no una solución definitiva. El éxito depende del compromiso con los cambios de hábitos. Es fundamental el acompañamiento interdisciplinario y la adherencia a los controles para lograr los mejores resultados. La pérdida de peso (entre 10-15% del peso corporal inicial) suele lograrse en 6 meses, variable según paciente).
Este plan debe adaptarse individualmente según la historia clínica, preferencias y evolución de cada paciente, siempre bajo supervisión médica especializada.
Preguntas Frecuentes
Si tienes dudas , aquí te brindamos algunas respuestas.
Los riesgos son bajos y, cuando aparecen, suelen concentrarse en las primeras 72 horas. Lo más frecuente es intolerancia transitoria, reflujo, cólicos, distensión o molestias digestivas. Con el plan de alimentación y el control médico, generalmente se manejan de forma simple y evolucionan bien.
La colocación es un procedimiento breve: en promedio dura alrededor de 30 minutos. Se realiza en un entorno controlado y con monitoreo continuo. La idea es que sea eficiente, seguro y con mínima interferencia en tu rutina.
No requiere internación: es un procedimiento ambulatorio. Tras la recuperación inmediata post procedimiento y una vez que el equipo confirma que estás estable, te vas a tu domicilio. Te llevás indicaciones claras para las primeras horas y días.
La recuperación suele ser rápida: en general, entre 2 y 3 días ya podés retomar tu vida habitual. Es esperable que las primeras 48–72 horas sean de adaptación digestiva. El objetivo es volver a la rutina cuidando el cuerpo y respetando las indicaciones.
En la mayoría de los casos, se puede volver a entrenar a partir de los 10 días, según tu evolución e indicación médica. Se recomienda evitar deportes de contacto o de alto impacto como rugby, artes marciales o boxeo. Volver de forma progresiva es parte de una estrategia inteligente y segura.
Generalmente podés volver a manejar al tercer día. La prioridad es que te sientas bien, sin mareos, dolor relevante ni efectos residuales de la sedación. Si tu trabajo depende de manejar, coordinamos pautas claras para volver con seguridad.
Sí, es reversible. Puede retirarse cuando corresponde, siguiendo la indicación del equipo médico. Esto da flexibilidad para ajustar la estrategia según tus objetivos y evolución.
Debe retirarse antes de los 12 meses. Ese plazo busca mantener un buen perfil de seguridad y asegurar un seguimiento ordenado. Durante el tiempo colocado, el foco está en construir hábitos que sostengan el resultado.
En general, no es necesario tomar vitaminas de rutina. Solo pueden indicarse en la etapa de dieta líquida, según el plan nutricional y tu tolerancia. La estrategia es simple: suplementar solo cuando suma valor clínico
No se siente nada durante el procedimiento porque el paciente está sedado. La sedación permite comodidad, control y una experiencia más segura. Además, se realiza con monitoreo permanente de signos vitales.
Sí, podés viajar en avión. Idealmente, planificamos el viaje considerando los primeros días de adaptación y las pautas de hidratación y alimentación. Si el vuelo es cercano a la colocación, lo definimos según tu evolución y control.
Podés volver a trabajar cuando te sientas en condiciones; muchas personas retoman luego de las 72 horas. Depende del tipo de trabajo y de cómo te sientas en esos primeros días. La consigna es clara: volver rápido, pero volver bien.